TIPS PARA SUPERAR LA ANSIEDAD

 

La ansiedad es una emoción o un sentimiento. La función de cada ‘emoción’ consiste en provocar un comportamiento necesario que nos ayuda a (sobre)vivir mejor en la naturaleza. 

La ansiedad es una emoción que surge en caso de estrés positivo o negativo. ¡Sin estrés, no hay ansiedad! Esto es totalmente lógico teniendo en cuenta que en circunstancias en las que la vida se ve amenazada, el mecanismo de estrés (la adrenalina y el sistema nervioso simpático) se pone en marcha para preparar el cuerpo a una reacción de lucha, de huida o de inmovilización (fight, flight,freeze) para salvar la vida. 

La ansiedad se vuelve perjudicial en el momento en el que se manifiesta en el supuesto de la aparición de un peligro irreal o en circunstancias donde no existe absolutamente ninguna amenaza real de peligro.

La ansiedad malsana pasa a ser rápidamente latente o crónica debido al hecho de no estar ya asociada a un peligro real que exigiría una reacción de huida sino a un peligro aparente.

Surge entonces un círculo vicioso: un pensamiento profundo, una imagen, una interpretación errónea o la ansiedad de la ansiedad pasan a ser entonces el desencadenante que causa la ansiedad. La persona reacciona ante el peligro aparente imaginario. Esto conduce a un comportamiento de huida frente a una realidad normal e inofensiva. El hecho de querer huir de una realidad normal o necesaria, como lo pueden ser un ascensor o un espacio en el caso de la agorafobia, causa una ‘sensación de control’ muy reducida de su propia vida y en consecuencia tensión, ansiedad y estrés.

Diferentes tipos de ansiedad :

1 ° Ansiedad por un pensamiento imaginario o doloroso: Ni siquiera existe la realidad coherente entre el aquí y ahora

Ejemplo: El miedo a volar es a menudo la consecuencia del pensamiento «es posible que este avión pueda o vaya a estrellarse’. O de la imagen de un accidente de avión que uno mismo representa en su mente o del recuerdo de un reportaje sobre un accidente.

2º Ansiedad debida a una interpretación errónea de la realidad: En efecto existe una realidad pero es inofensiva.

Ejemplo: Alguien que está llevando una relación con una pareja que no expresa tanto sus sentimientos puede interpretar esto de la siguiente forma: No me dice que me quiere, lo más probable es que no le gusto. Esta interpretación puede conducir a una falta de seguridad en sí mismo y a la ansiedad. Puede entre otras cosas basarse en la experiencia de una ruptura acontecida en el pasado con una persona que no expresaba tanto sus sentimientos. Otra interpretación posible podría ser: «Procede de una familia en la que mientras las cosas van bien no se suele hablar de sus sentimientos, por lo que el hecho de que el tampoco hable de sus sentimientos es buena señal».

3º Ansiedad de la ansiedad: no sólo tenemos miedo de la realidad o del pensamiento primario, sino sobre todo del hecho en sí de estar ansioso o por anticipar la posibilidad de que aparezca la ansiedad.

Incluso puede que a veces el motivo por el cual la ansiedad haya aparecido inicialmente (por ejemplo, un atraco, un accidente o una violación) haya desaparecido completamente del aquí y ahora, mientras que la ansiedad procedente del sentimiento de ansiedad persiste. En este componente de la ansiedad, el sentimiento de pérdida de control juega un papel importante.

Ejemplo: Una persona que haya vivido una experiencia sexual traumática en el pasado emprende una nueva relación amorosa y sexual. La persona sabe racionalmente que su pareja no tiene nada que ver con su agresor y ya no tiene miedo de un contacto íntimo en sí, pero se acuerda perfectamente de los sentimientos de ansiedad y de los bloqueos vividos en relaciones anteriores, por lo que se vuelve ansiosa sólo con pensar que estos sentimientos de ansiedad puedan resurgir en esta nueva relación. Cuando en realidad no ocurre nada en la nueva relación que lo pueda provocar, la ansiedad de la ansiedad puede ir creciendo lentamente hasta paralizar a esta persona, y por lo tanto a la larga la nueva relación sufrirá las consecuencias. Esto hace que la ansiedad de esta ansiedad se vuelva alarmante y que la persona pierda totalmente la sensación de control de esta ansiedad.

En la mayoría de los casos, se trata de una forma mixta que combina diferentes tipos de ansiedad. Sin embargo puede ser de utilidad intentar determinar cuál es la ansiedad que predomina. Si uno se plantea esta pregunta, ya se está empezando a relativizar un poco.

Para superar la ansiedad, se recomienda seguir estos pasos:

1° Eliminar la percepción del peligro aparente

Una vez establecido el diagnóstico y confirmado que se trata de un peligro aparente, es necesario aprender a eliminar el ‘desencadenante’ interno o el factor que lo genera. Para ello, existen varias técnicas. Se trata aquí de elegir la técnica que aporte los mejores resultados. En el programa de autoayuda, el mismo software le ayuda a hacer la mejor elección. En su defecto, podemos probar varios días cada técnica hasta descubrir cuál de ellas funciona mejor para nosotros.

1 – Desviar la atención de los pensamientos y las imágenes no deseadas

El método el más sencillo consiste en desviar la atención de los pensamientos, las imágenes y las interpretaciones negativas. A menudo, las cosas más sencillas como escuchar su música favorita, un paseo, una buena excursión con un amigo o una amiga, son de gran valor. 

2 – Replantear las interpretaciones

Aprender uno solo a reconocer y a cambiar las interpretaciones negativas es muy difícil. Razón por la que es aconsejable hablar de ello con amigos y preguntarles como interpretarían ellos esto mismos acontecimientos. Sobre todo cuando elegimos amigos que no están padeciendo ellos tambíen de ansiedad no deseada. Hablando con ellos y aprendiendo a descubrir cuál es su percepción de la realidad, podemos descubrir nuevas interpretaciones y hacerlas nuestras. Será necesario tener muchas conversaciones ya que adoptar un nuevo punto de vista es algo que a menudo sólo se puede hacer progresivamente

A cada vez que notamos que nos viene la ansiedad, podemos aprender a enfocarlo de manera diferente planteando preguntas de tipo: «¿Cómo interpretaría mi amigo o mi amiga este acontecimiento?» o «¿Qué tipo de pregunta se plantearía ahora?

3 – Transformar los pensamientos no deseados en pensamientos deseados

El tercer método para disipar los pensamientos negativos y/o las imágenes negativas consiste en buscar pensamientos positivos, pequeñas frases e imágenes positivas que sustituyan a las negativas. Esto se puede lograr de la siguiente forma: establecemos una lista de los pensamientos nocivos y/o imágenes negativas más relevantes y los escribimos en la columna de la izquierda, y en la columna derecha escribimos un pensamiento o una imagen positivo que tendrán que servir como antídoto al antiguo pensamiento no deseado.

A posteriori, a cada vez que la ansiedad sale a la superficie, nos vamos a plantear la siguiente pregunta: «¿Qué me está pasando ahora por la mente?» y reemplazar este pensamiento o esta imagen concentrándose en el pensamiento o imagen positivo de la lista. Lo mejor es repetir esto durante treinta días, ya que es repitiendo a diario un nuevo hábito durante treinta días que éste se puede implantar en nuestro cerebro. 


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